DESPEDIDA A UN AMIGO
EL AMIGO QUE SE FUE
Madrugada que al sol avista en su salida
y pone el pie tras las huellas del camino,
sensible a la frescura del alba;
amable su tierra con nuestra impronta,
dolorosas sus piedras bajo nuestro peso,
que, paso a paso, las elude con destreza.
Los minutos marcan nuestro rastro efímero
ante otras huellas, viento o lluvia,
como cinta regrabable a nuevos sucesos,
olvido de anteriores hechos e historias.
Mientras la hierba descansa la planta,
los primeros rayos hieren la vista al sesgo,
marcando la perseverancia el itinerario
que los minutos acercan a la voluntad;
las distancias kilométricas se desinflan
ante la sucesión de pisadas
entrecruzadas de anécdotas.
Filas de flechas surcan el camino en rumbos diversos,
rastros de perdices marcando fronteras en el polvo,
patas de perros como manos de niños,
instrumentos rodantes faltos de rectitud
en su trayectoria ondulante,
algún animal de casco...
La tierra del camino abraza las zapatillas
que perturban el aliento de su polvo con roce inocente,
marcando la goma su dibujo diseñado en fábrica;
algunas piedras se adentran insolentes en su interior,
incomodando rastros, que pierden su rectitud inicial
y el brío de su anterior y alegre avance,
pisando con mimo para no herir la sensibilidad,
que al pie le son como montañas mahometanas.
Algunas huellas ya no volverán a estar presentes
entre los rastros del sendero que alfombra los caminos,
pues un invierno riguroso ha tomado hombres duchos
para otros caminos en que la guadaña
marca la senda a seguir, sin vuelta atrás.
* * * *
La senda ya no será la misma
sin tus pasos silenciados,
sin tus ocurrencias divertidas,
sin el eco recio de tu voz
aleteando en nuestros oídos;
nos faltará tu caminar firme
agrupando compañeros al alba,
antes, incluso, que el sol despierte;
añoraremos tus andares alegres
moldeando huellas gemelas como panes
en la masa agreste del camino polvoriento.
Los árboles y los matorrales,
las cepas y los arbustos,
querrán noticias tuyas...
¿Cómo decirles que los luceros del cielo
son ahora tus compañeros de viaje,
que tus nuevos pies son como cometas
y amasan tus manos materia estelar?
¿Cómo decirles que un largo sueño has emprendido,
sin despedidas,sin adioses, sin hasta luegos,
por un camino empedrado de silencios;
un sueño, por designio divino,
del que no puedes despertar,
encargado del cuerpo de Cristo
para comunión de almas en paro?
¿Cómo decirles que, en otra vida,
en otro tiempo y en otra parte,
volveremos a reunirnos de nuevo,
sin que derramen una lágrima
que ha de conmover sus raíces?
¿Cómo decirles, amigo,
que ha sido todo tan súbito
que estamos conmocionados?;
que no sabemos cuándo nuestro destino
nos llevará a las fuentes que te alientan
en tu nueva mansión sin techos ni horarios,
aunque ya todos hemos enviado nuestras solicitudes
y sólo falta el aprobado de la máxima Autoridad...



